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Pintoras de entreguerras (1919–1939)

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Obras de destacadas artistas de América Latina y Europa, junto a una selección de autoras chilenas de la colección MNBA, se exhibirán entre el 17 de abril y el 30 de junio en Santiago de Chile. 

Entre el 17 de abril y el 30 de junio, el Museo Nacional de Bellas Artes presenta la exposición internacional "Yo soy mi propia musa. Pintoras latinoamericanas de entreguerras (1919-1939)", que por primera vez en Chile y en el cono sur exhibe obras de las más destacadas artistas de América Latina.

La muestra incluye una selección de pinturas de autoras de América Latina y de Chile

pertenecientes a la colección MNBA, evidenciando una red de mujeres creadoras preocupadas por relevar la identidad y el rol femenino en la sociedad de su tiempo.

Exhiben obras representantes de la pintura de: Argentina, Brasil Colombia, Cuba, México, Perú, Reino Unido, Uruguay España y Chile.

Las embajadoras de Uruguay son: Petrona Viera (1895-1960), Amalia Nieto (1907-2003).

Petrona Viera nace en Montevideo, el 24 de marzo de 1895. Su padre, el doctor Feliciano Viera, fue una de las figuras más gravitantes en la esfera partidaria y gubernamental, contribuyendo al impulso modernizador que atraviesa el país en las primeras décadas del siglo. Hija mayor de once hermanos, Petrona padecerá a los dos años de una enfermedad que la dejará sorda cuando estaba empezando a hablar; punto de arranque de una vida poco común, donde la comunicación artista- mundo se producirá principalmente a través del microcosmos familiar, como lo atestiguan los motivos de sus obras. Iniciará entonces un largo proceso de formación y consolidación pictórica con Guillermo Laborde, contacto que abarcará casi veinte años de una trayectoria artística de cuarenta. A diferencia de muchos plásticos de su época, no asistirá a clases en el Círculo Fomento de Bellas Artes, ni tendrá el estímulo de cursos en el exterior. Con Laborde, Viera entra en la corriente planista, experiencia estética introducida por Cuneo, pero que casi todos los jóvenes pintores en la década del veinte al treinta atraviesan, aunque en el caso de Petrona se extenderá aproximadamente diez años más. La crítica colocará las obras de este período entre los puntos más altos de su producción, que se caracteriza por grandes pinceladas de color sin modular, luminosidad y cromatismo. Sus motivos son variados y seriados: retratos familiares, juegos infantiles, paisajes y una serie de desnudos, óleos en su mayoría.

Amalia Nieto nace en Montevideo el 3 de agosto de 1907 en una familia acomodada. Su padre, el Dr. Manuel Benito Nieto, pionero en cirugía cardíaca, es por entonces Director del Hospital Maciel. Nieto manifiesta su gusto por la plástica y en 1925 ingresa al Círculo de Bellas Artes, donde estudia pintura con el Prof. Domingo Bazzurro.

Emprende su primer viaje de estudios a Europa en 1929. Asiste en París a la Academia de André Lothe y a la Academia de la Grande Chaumière. En 1955 volverá a París para tomar cursos de mosaico con Gino Severini y grabado con J. Friedlander.

La década del ´30 sorprende al Uruguay con el gobierno autoritario de Gabriel Terra, pero también con el retorno de Joaquín Torres García en 1934, quien sacude el medio artístico local con su teoría constructiva. Amalia Nieto comienza a asistir al Taller como discípula a la vez que contribuye a que la labor de Torres García sea posible. En mayo de 1936 realiza una muestra de sus pinturas constructivas en Amigos del Arte y a partir de entonces se suceden en su trayectoria 33 muestras individuales y 37 premios en salones nacionales, municipales, destacándose entre ellos el Gran Premio Pintura en el XXXI Salón Nacional de Artes Plásticas de 1967, el Gran Premio Escultura en el XXXIII Salón Nacional de 1969 y el Premio Pintura del Concurso de Caja Notarial de 1991.

Ha representado al Uruguay en las bienales de San Pablo, Córdoba, San Marino y Spoletto en Italia. En 1995 es invitada a participar en el Concurso Premio Figari.

Esta exposición que nace de una alianza curatorial y de gestión entre el Museo Nacional de Bellas Artes y Kugi Projects-Arttena (España), que es financiada por el Servicio Nacional del Patrimonio Cultural de Chile, y se enmarca en el sello Mujeres Creadoras del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio.

Cobra relevancia a 100 años del término de la Primera Guerra Mundial (noviembre, 1918) y a 70 del sufragio femenino para las elecciones presidenciales chilenas (enero, 1949). De forma especial, este grupo indagó en las temáticas corporales y la construcción cultural de la identidad femenina, reflejada en la frase de Frida Kahlo que da nombre a la exposición: "Yo soy mi propia musa. El tema que mejor conozco".

Exhiben obras representantes de la pintura de: Argentina, Brasil Colombia, Cuba, México, Perú, Reino Unido, España y Chile.

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