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Lunes, 18 Febrero 2019 17:03

El progresismo

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El progresismo "Dunkerke", soldados en medio de la guerra. Fotograma de la película homónima.

El progreso es un concepto que indica la existencia de un sentido de mejora en la condición humana. 

La consideración de tal posibilidad fue fundamental para la superación de la ideología feudal medieval, basada en el teocentrismo cristiano (o musulmán) y expresada en la escolástica. Desde ese punto de vista (que no es el único posible en teología) el progreso no tiene sentido cuando la historia humana proviene de la caída del hombre (el pecado original) y el futuro tiende a Cristo. La historia misma, interpretada de forma providencialista, es un paréntesis en la eternidad, y el hombre no puede aspirar más que a participar de lo que la divinidad le concede mediante la Revelación. La crisis bajomedieval y el Renacimiento, con el antropocentrismo, resuelven el debate de los antiguos y los modernos, superando el argumento de autoridad y Revelación como fuente principal de conocimiento. Desde la crisis de la conciencia europea de finales del siglo XVII y la Ilustración del XVIII pasa a ser un lugar común que expresa la ideología dominante del capitalismo y la ciencia moderna. La segunda mitad del siglo XIX es el momento optimista de su triunfo, con los avances técnicos de la Revolución industrial, el imperialismo europeo extendiendo su idea de civilización a todos los rincones del mundo. Su expresión más clara es el positivismo de Auguste Comte. Aunque pueden hallarse precursores, hasta después de la Primera Guerra Mundial no empezará el verdadero cuestionamiento de la idea de progreso, incluyendo el cambio de paradigma científico, las vanguardias en el arte, y el replanteamiento total del orden económico social y político que suponen la Revolución Soviética, la Crisis de 1929 y el Fascismo.

El progresismo es una tendencia política —no una ideología definida— donde se defienden ideas consideradas «avanzadas», sobre todo aquellas orientadas hacia el desarrollo de un Estado del bienestar, la defensa de derechos civiles y cierta redistribución de la riqueza. Comúnmente se considera que estas corrientes aglutinan fuerzas opuestas al conservadurismo. En el progresismo como subespectro político confluyen diversas doctrinas filosóficas, éticas y económicas del liberalismo y el socialismo democrático.

Los progresistas persiguen la libertad personal y la privilegian sobre la libertad económica, por ello fomentan reformas progresivas en lo social, económico, político e institucional con la cual pretenden profundizar la libertad del individuo. Así mismo rechazan la dicotomía izquierda-derecha por considerarla desfasada. Los progresistas sostienen que la lucha entre las doctrinas capitalistas y las socialistas no tienen sentido en el siglo XXI tras la caída del muro de Berlín. De igual modo progresistas argumentan que a pesar del fracaso del sistema socialista y mientras exista desigualdad, las banderas de la izquierda tendrán vigencia. El progresismo como tendencia política es pragmático por lo que no se encuentra en el espectro tradicional izquierda-derecha, es por ello que prefieren el uso del gráfico de Nolan como nuevo espectro político. No obstante, al progresismo a veces se le suele enmarcar dentro del espectro de las izquierdas, aunque algunos sectores de la propia izquierda buscan desmarcarse del progresismo.

Aunque el término tiene precedentes de la Revolución francesa, cuando políticamente era sinónimo de reformismo, el progresismo, como tendencia política, tomó forma como tendencia política de las luchas contemporáneas por los derechos civiles y políticos que dieron vida a movimientos sociales como el feminismo, el ecologismo, el laicismo y la sexodiversidad, entre otros; y está fuertemente influido por el pragmatismo.

En lo socio-económico, su principal consigna es que deben ser las capacidades del individuo y no las condiciones al nacer las que determinen el límite de sus aspiraciones. Por lo tanto, el progresismo propone que el Estado debe generar las condiciones para que sea el esfuerzo humano la única variable que determine la desigualdad social.

Ricardo Casas

Redacción

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