Miércoles, 20 Noviembre 2019 15:51

¿ Y los 900 millones?

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Siempre se supo que golpear en el mismo clavo, mejora el resultado. 

Esta sentencia que tiene mucho de carpinteros y de profesionales del golpeteo de clavos, a dado resultado una vez más -al menos por ahora- si pensamos en las discusiones que se han dado entre los candidatos al balotage del domingo que viene.

La discusión se ha corrido del centro neurálgico y se ha llevado, casi como si nada, a zonas donde podemos encontrar un poco de barro. Ejemplo de esto es el tema de los 90 mil puestos de trabajo que Martínez ha prometido si llega a ser gobierno. En si misma, la idea no es buena. La promesa con números siempre funciona poco. De todas maneras, especialistas como Mario Bergara defendió la idea que planteó el candidato del Frente Amplio como posible, viable, número más, número menos.

El tema central es que esta discusión -entre otras muchas- desplazó olímpicamente la del recorte, el llamado ahorro que piensa llevar a cabo el candidato multicolor Lacalle Pou, su estrategia apenas mencionada, allá antes de las internas y luego cerrada a canto.

Nadie más preguntó. No hubo periodista, programa, nadie. Se esfumó la propuesta que encierra seguramente un ajuste fenomenal y que como siempre se sabe, la va a pagar el pueblo, el que lo voto y el que lo veto. Es así, amigo.

De todas maneras, curioseando por ahí, alguno representantes de la actual oposición, algo dijeron sobre lo piensan hacer si llegan a ser gobierno.

Veamos: El candidato Luis Lacalle Pou, dijo el día 7 de abril al diario El País – más blanco imposible-, lo siguiente: “Se puede ahorrar en el entorno de los US$ 900 millones por año. Y me atrevo a decirte que es un número conservador porque no quisimos comprometer de más. La propuesta detalla de dónde se saca, para qué se va a usar. En principio para equilibrar las cuentas. No seguir generando el aumento del déficit”, dijo el candidato.

Más adelante le preguntan: “¿Habrá recorte de programas?”, y el candidato lo dice: “alguno puede haber sí”, todavía es suave, no despierta suspicacias.

Más adelante, en esa nota se señala que “los recortes está en los "gastos de salarios" de funcionarios públicos que han fallecido, fueron destituidos, renunciaron, abandonaron el cargo, se jubilaron o se les terminó el contrato. "Si no se cubriera anualmente 5.600 vacantes (en 2017 fueron 26.166) se generaría un ahorro de 100 millones de dólares por año", dijo Lacalle Pou.

De acuerdo a su criterio, en las empresas públicas “el ahorro anual estimado es de 348 millones de dólares. Esto se justifica con ahorro en publicidad, "la eliminación de tercerizaciones duplicadas, la racionalización de actividades y la eliminación de gastos duplicados y superfluos".

Pero también está previsto “un ahorro de 220 millones de dólares. Aquí comprende el ahorro en: "compra de bienes de consumo y suministro, transferencias, la resolución temprana o la correcta defensa del Estado cuando es parte litigante, la eliminación del manejo físico de documentos, la racionalización de bienes muebles e inmuebles, y la inclusión financiera del Estado"

Si el lector repasa con detenimiento las cifras y los lugares de dónde se va “recortar”, a primera vista parece o poco lo que se recortará o mucho los 900 millones, ¿no es así?

Estas impresiones, han generado que la bandera del recorte del gasto sea intocable, hace que no entremos en detalles. Nadie habla, nadie pregunta...

La futura ministra de Economía de un gobierno de Lacalle, Azucena Arbeleche dijo a Radio Uruguay, el 25 de abril, que “se pueden ahorrar 100 millones de dólares del gasto público si no se completan vacantes de funcionarios en áreas no sensibles, 132 mejorando la contratación de servicios tercerizados, 100 mejorando la gestión de obra pública, 20 optimizando las compras de bienes de consumo, 100 mejorando juicios del Estado y 80 en otros gastos menores. Si a los 532 millones que suman esos rubros se le agregan 348 que según la economista pueden ahorrarse en la gestión de empresas públicas, se llega a los 900 millones de ahorro anual que Lacalle Pou promete lograr si llega a la presidencia”, según la página de la radio.

Para Arbeleche el déficit fiscal se da porque hay un despilfarro de gastos. “Es causa del gasto creciente; no es que se haya recaudado menos, los ingresos han aumentado”, agregó. “Lo dicen los números, los analistas y las calificadoras de riesgo”, agregó.

Estos números, estos recortes, estás acciones estratégicas que el gobierno de Lacalle podría poner en practica nos recuerda, inexorablemente, a otros gobiernos de esos partidos donde el ajuste fiscal lo pagaban todos, preferentemente lo que menos tienen, o tienen ingresos fijos, salarios y jubilaciones y los que más tienen, cada vez tienen más. Es más viejo que el agujero del mate, amigo.

Ya se hizo esto en este país. Ya se ajustó el cinturón hasta la asfixia y no pasó nada. Si son retirados 900 millones de dólares, ¿de dónde saldrán? Van a salir del mercado interno, usted va a tener menos para gastar, el almacenero no venderá, no habrá trabajo y todo se irá paralizando sin generar RIQUEZA, única forma posible de crecimiento sustentable.

Esto debió ser el centro de la discusión, el eje, todos pidiendo explicaciones para que se sepa qué es lo que piensan hacer.

Todavía queda unos días para pensar. Esta nota la publicamos el miércoles antes de la veda, pero la podrán seguir viendo. Y no estoy haciendo política para ninguno; me gustan las cosas claras. Y a ver, ¿cómo va hacer? Las palabras lindas, las frases rimbombantes que nos ha deparado esta campaña dejando nuestros oídos infectados de azúcar, no logran tapar algunos agujeros que dejan ver por debajo.

Viejo Vizcacha