“Uno antes ha de ser corazón para poder hacer camino”. 

“Todo hay que acompasarlo, también nuestros propios pasos, sin perder el equilibrio jamás entre deberes y derechos”. 

“Discriminar siempre es inhumano”. 

“El mundo se ha vuelto oscuro, porque sus moradores no son claros, ni en sus lenguajes, ni en sus miradas, ni tampoco en sus acciones”. 

“No desgarremos con nuestras propias uñas, nuestros oportunos latidos”. 

Prefiero los traspiés de aquella gente con entusiasmo a la indiferencia de algunos que se creen sabios”.  

“Hay ciudadanos cuyo credo es una mentira detrás de otra”.

Hay evidencias que están ahí, en la soledad que nos acompaña, pero la innata grandeza del ser humano, consiste en hacer valer y en poner en valor, su propio espíritu moral; en saber mirar con los ojos de la autenticidad para poder encauzar otros caminos más sensibles con nuestros análogos. 

“Fragmenta con coraje tus ataduras y, al tiempo, rechaza de ti toda inquietud y todo resentimiento. Puede ser un buen propósito de enmienda. Las cosas a veces cambian por uno mismo”. 

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