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Cinemateca reabre sus salas con Kim Ki-duk

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Con 59 años, víctima del coronavirus, falleció el afamado cineasta coreano Kim Ki-duk, uno de los grandes del cine de su país. Este ciclo debe ser entendido como una despedida y un homenaje.

Después de haber estudiado arte en París (no cine, como sostiene una difundida leyenda: de hecho fue poco más que un artista callejero que vendía sus cuadros en las plazas para sobrevivir), Kim Ki-duk volvió a Corea y empezó su carrera como guionista y director en una película de bajo presupuesto, El cocodrilo (1996). Desde el principio, ni la crítica ni el público se han quedado indiferentes ante sus personajes retraídos, sus sorprendentes imágenes y sus mensajes sin precedentes. Los personajes de sus películas suelen proceder de los estratos más bajos de la sociedad y no son bienvenidos en ninguna parte. En esas circunstancias tan extremas, Kim Ki-duk logra sacar a la superficie la inocencia de lo más profundo del corazón de sus personajes a través de una lucha grotesca y maliciosa, frente a un entorno hostil y descrito a menudo de manera muy crítica. Pretender aislarse de ese mundo exterior tampoco funciona: los personajes de Primavera, verano, otoño, invierno y otra vez primavera o El arco pretenden construirse sus propias utopías, pero el “afuera” termina invadiéndolos.

El presente ciclo empezará con el film que le representaría el salto a la fama crítica internacional en el 2000, La isla (Seom), que se hizo notoria entre otras cosas por la crudeza de algunas de sus escenas, que llevaron al desmayo de un crítico en su première en el Festival Internacional de Cine de Venecia. La presencia de una prostituta, una figura recurrente en la filmografía de Kim, atrajo la ira del público coreano, y la violencia de algunas de las escenas provocó reacciones de desagrado, pero la obra estableció firmemente a su autor como una presencia significativa, y se proyectó en una docena de festivales en todo el mundo.

Destinatario no identificado, en tanto, abrió el festival de Venecia al año siguiente, y Mal chico, una nueva incursión en el mundo de la prostitución forzada y la violencia como vínculo amoroso, fue su primer éxito de taquilla.

Prácticamente desde el primer momento, sus películas fueron seleccionadas por diversos festivales internacionales de cine, lo que le ha dado la posibilidad de llegar a un público más amplio, y se ha consolidado en los últimos años con diversos reconocimientos y premios: Primavera, verano, otoño, invierno y otra vez primavera fue presentada a los Oscar en representación de Corea; Chica samaritana obtuvo el Oso de Plata a Mejor Director en el 54 Festival de Berlín, y en la 61 edición del Festival de Venecia fue galardonado con el León de Plata a Mejor Director por Hierro 3. Sin embargo, su cine continuó generando rechazos en una franja de la sociedad coreana que tal vez se sintió incómodamente representada en él. Los artistas suelen ser gente molesta.

El adiós a Kim Ki-duk está compuesto por siete películas, cada una de las cuales contará con dos exhibiciones diarias, a las 17.45 y 20.00 horas.

 

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