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Desde México
“La realidad alterna”
Entrevista con el director teatral Nelson Cepeda

Desde 1996 Nelson Cepeda Borda, se encuentra radicado en México. En su Montevideo natal, fue descubriendo el teatro y el canto que practicó desde Yambo Kenia hasta montajes de obras líricas, donde se destacaba por su potencia vocal y afinación.
Muy joven, se fue a este país en el que definió su profesión y desarrolló una importante actividad donde no está ausente en su teatro, las obras y los autores del sur latinoamericano. En un encuentro virtual, Propuesta conversó con el director teatral uruguayo sobre el teatro que hace, el papel del creador en la sociedad, cómo es vivir en México y el público de ese país.
-¿Cuál fue su trabajo en el teatro antes de su viaje a México?
-Mis primeros trabajos en los escenarios de Montevideo fueron muy variados; desde el Teatro Solís cantando allá por el ‘91 al ‘95 junto al coro de Pro Ópera y guiado por la soprano Gilda Dolara, hasta el Teatro de Verano Ramón Collazo, junto a Yambo Kenia y cómo no recordar el teatro de San Carlos en mis primeras presentaciones como solista junto al acompañamiento de la maestra Noemí Rugiero.
-¿Cómo fue el proceso de inserción en la actividad artística en México?
-Se inició gracias al trabajo pedagógico realizado con jóvenes en etapa de formación escolar, en los estados de Michoacán y Yucatán. El trabajo en la enseñanza pública, me llevó a formar la compañía de teatro juvenil del municipio de Mérida, Yucatán. Durante cuatro años trabajé con el grupo juvenil; al mismo tiempo, mis proyectos teatrales como director y productor independiente se consolidaron. En 2004 tuve la oportunidad de participar en el concurso jóvenes creadores del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes de Yucatán (FOECAY); eso me permitió la puesta en escena de la obra del escritor uruguayo Ricardo Prieto, “El desayuno durante la noche”. Debo mencionar que a partir del 2004 comencé mi proceso de naturalización que me permitió potenciar mi vida artística en este país. Ahora cuento con dos nacionalidades: la uruguaya y la mexicana. A mis treinta y nueve años de edad me doy cuenta que lo único que he estado haciendo hasta el día de hoy, es vivir siempre realidades alternas a mi propia vida. Esta es la clave que me permitió hondar en este mundo asombroso, demandante, sensual, aprensivo, celoso y cautivante del teatro. A partir del concurso FOECAY, inicié un trabajo constante y en ascenso en los escenarios de México y el extranjero. He representado a México en diversos festivales como el XIII festival de teatro de La Habana, Cuba en 2009 (dedicado a los 50 años de la revolución cubana), encuentro arte-acción (perfermance) México- Japón, entre otros. En el 2009 el Concejo Nacional para la Cultura y las Artes me otorgó la beca para creadores con trayectoria en reconocimiento a mi labor en Yucatán.
-¿Fue fácil adaptarse a otra realidad?
-En este país existen 64 grupos indígenas, todos los climas imaginables; así como una cultura rica, colorida y compleja. En México tradición y modernidad son parte de la vida cotidiana, para el uruguayo promedio quizá le resultaría difícil entender la idiosincrasia y la forma de vida de los mexicanos.
-¿Cómo definiría el estilo de teatro que realiza?
-Para mi el arte es sinónimo de belleza, me esmero en que mis montajes posean ante todo belleza humana y una estética espacial basada en el espíritu humano. Mis proyectos son vanguardistas, basados en la corriente denominada realismo mágico. Creo que debemos explorar nuestros propios orígenes culturales, lo cual nos posibilita un mejor acercamiento con nuestra gente. Para mi es importante en este momento de vida, trabajar con los dramaturgos latinoamericanos como Arístides Vargas, Ricardo Prieto, Raquel Diana, Rascón Banda, Emilio Carballido, entre otros. El teatro latinoamericano nos brinda la posibilidad de reinventarnos día con día a pesar de las tendencias globales; y sobre todo nos hace sentir orgullosos de nuestra esencia latina, sin importar color o nacionalidad. Cuando realizo un montaje, me apropio del espacio para crear dentro de él, la realidad alterna que han de vivir actores y espectadores. Como director y creador de la escena, busco constantemente ser generoso con el público. No debemos pensar tanto en nuestro ego creador y de esta maneraponer nuestras emociones y vivencias al servicio del montaje para hacerlo lo más verdadero posible. No son los artificios tecnológicos, las técnicas y metodologías de moda, lo que permite al espectador habitar el mundo de la escena. Es necesario pensar que una puesta en escena existe para alguien y ese alguien es el público; y no para satisfacer el ego creador.
Daniel Rovira Alhers

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