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6.6.08
 

 

73 años de su muerte

Gardel en el recuerdo

Como todos los 24 de junio recordamos este infausto acontecimiento en aquel lejano año 1935, donde el Mago muere en un accidente aéreo en la ciudad de Medellín, Colombia.

A pesar de los pesares, Carlitos está más vigente y vibrante que nunca. Que el Mago revive constantemente es un axioma histórico. Se suceden las generaciones, la vida va cambiando en todos sus órdenes, pero la magia del Invicto sigue imponiéndose.

Es un fenómeno único de permanencia y expansión. Es un milagro de trascendencia más allá del tiempo y el espacio, porque fue uno de esos grandes que pasan por encima de todas las épocas y junto a su reconocimiento universal lo hace eternos.

Canta con el “cuore” y el sentimiento que expresa de emoción, ternura y reciedumbre conmueve a todos aquellos que lo valoramos y lo disfrutamos en lo más íntimo de nuestro ser, más allá de que nos hayamos o no encontrado en su tiempo.

Su voz sigue siendo la guía musical en que se constituyó la esencia de los distintos estilos del tango. Logró armonizar en sus interpretaciones la música con la poesía de las letras, cantando e interpretando a la vez. Fue el creador de una manera de cantar que impuso su sello a las demás generaciones de cantores, no siendo nunca superado.

El querido Paco Espínola escribió a propósito de Gardel: “que tal vez no halla en la lengua española, un actor o cantante que supere su escrúpulo en la articulación de los vocablos. Al triunfar en cada medio que actuó, no se sometió a la sensibilidad de ninguno de ellos. Los sometió a todos. Pocos hombres conozco yo que hayan cambiado menos. En él no hay cambio, hay evolución. Y esta si, incesante hacia el perfeccionamiento del artista y del ser entero.”
Gardel fue más un sueño colectivo que un hombre de carne y hueso, y tal vez ese sueño sea el que más importe, porque el mito termina por ser la realidad.

Mito que el propio Gardel se ocupó de alimentar, dando pistas desconcertantes que hacen aún más misteriosa su existencia. Su lugar de nacimiento, sus mujeres, sus amigos, son los fantasmas del verdadero Gardel y en realidad lo que la gente quiso inmortalizar, el mito y el hombre. Eduardo Caétano

16.5.08

Símbolo de la miseria y el delito

 

El Arrabal

Según el diccionario de la Real Academia, la palabra “arrabal”, procede del árabe y significa barrio fuera del recinto de la población a que pertenece.
Se le han dado también, otras acepciones como ser: “Cualquiera de los sitios extremos de una población”, “población anexa a otra mayor”. Hay además otros vocablos que también son utilizados para referirse al arrabal y son por ejemplo: afueras, extramuros, andurrial, perchel, ejido, periferia, etc. Y extrañamente en la jerga del lunfardo no se le ha dado ninguna designación.

El arrabal, lo orillero, es una confluencia de la ciudad y el campo, un arrabal habitado por paisanos provenientes de su hábitat y que empobrecidos por la falta de trabajo, o por el alambramiento de los campos que no le permitían transitarlo libremente vienen a la ciudad, la que no les permite ingresar a su espacio, pero si le arroja su escoria.

También inmigrantes pobres, criollos, milicos, chinas, negros, obreros desclasados, malhechores etc., y todo ello era un caldo de cultivo para inspirar a los letristas de tango y a los escritores que se nutrían en esas fuentes.

El elemento que poseía el arrabal deja de ser un fenómeno local, para transformarse en una sensación que recorre el globo; y por cierto, arrabales existen en todas las ciudades del mundo.
Se generan en el ambiente arrabalero dos maneras de vivir bien diferentes: el del hombre de trabajo pobre que necesita trabajar para sobrevivir junto a su familia y el delincuente.

Conviven en una contradicción de dos medios totalmente opuestos: su condición anterior que desean abandonar y la ciudad que aparecía tan lejana e improbable de acceder. Por fin, el tango fue el instrumento que sirvió de unión entre esos dos mundos.

Decíamos que el arrabal fue motivo de inspiración de los escritores y entre otros lo resaltó Jorge Luís Borges, quien decía que “él veía el arrabal allá en Palermo, detrás de las rejas de la coqueta residencia de sus padres”. En su obra literaria el arrabal marca presencia de punta a punta y constituye su testimonio de homenaje y admiración a ese mundo orillero. Eduardo Caétano

11.4.08

Historia del tango

Sexo y tango

La relación entre la danza del tango y el sexo no tienen ninguna conexión, aunque existan ciertos detractores de nuestro baile que así lo afirman y sin fundamento válido alguno, ya que se apoyan en la cercanía física de la dama y el caballero. De manera que ella de por sí significaría que la pareja estuviera prácticamente copulando. Por supuesto que estas afirmaciones se basan en un sofisma, en partir de una base falsa.

Nadie niega que en sus orígenes el tango se bailaba en los prostíbulos donde había distintos tipos de gente, no toda de “buen vivir” y mujeres mal llamadas “de la vida”, quienes tuvieron un rol muy importante en la divulgación del tango, y eran las que bailaban. Por cierto que en un principio las parejas bailaban muy juntos, pero realmente era una necesidad coreográfica de acuerdo a lo que se desarrollaba en esa época y quienes iban a bailar no perseguían un fin sexual, sino que lo que importaba era que tanto el hombre como la mujer bailaran bien, no importando en absoluto el atractivo físico con que pudiere contar alguno de ellos. El destaque frente al otro y frente a los demás era el saber bailar, y hacerlo con esplendor.

Esa primera época del tango pecaminosa y prohibida para la moral burguesa y pequeño burguesa, y por ello no permitían a sus hijas que concurrieran a lugares de baile o tan siquiera escuchar su música. El tango se tuvo que tomar el barco e irse a Europa y fundamentalmente a París donde triunfó, para que luego la sociedad rioplatense lo aceptase en su propio país. Recién allí el tango pudo acceder a las casas de familia o a los salones bailables y así se tomó el tranvía y viajó al centro. Pero igualmente los hijos varones en la época de prohibición concurrían en patota a los arrabales a bailar y a mimetizarse con los compadres y con los guapos, a quienes admiraban porque querían ser como ellos. Y eso los padres lo sabían y lo permitían, pero era cosa de que se hiciera pero no se supiera que se hacían.

Posteriormente la pareja comenzó a bailar con más luz entre ellos, pero no era para evitar absolutamente ninguna inmoralidad, sino para permitir un tipo de danza más rica en sus movimientos y más técnica en su forma.

Eduardo Caétano

 

El lunfardo: El idioma del delito



Esta forma tan especial de hablar se remonta aproximadamente al año 1879, con la publicación en Buenos Aires de dos notas que escribe para el diario
La Nación, Benigno Lugones. Una de ellas, según el experto José Gobello fue “Bocetos Policiales” y la otra: “Los caballeros de industria”. Precisamente la cuarteta escrita por Leopoldo Lugones a la que denominó: “La única poesía lunfarda que existe” nos decía así: “Estando en el bulín poliyando/ se presentó el mayorengo: ´A portarlo en cana vengo´ / Su mina lo ha delatado”.
Según el Diccionario de la Real Academia Española, en su definición del lunfardo dice: “es la lengua orillera del gran Buenos Aires”. Afirmación hecha por el estudioso Enrique Del Valle y esto significa que este lenguaje se había producido en un principio en los suburbios y específicamente en un determinado sector cultural.

En el comienzo fue utilizado por los malvivientes, extendiéndose luego algunas de sus expresiones a otros sectores populares. Según Eusebio Gómez en su libro “La mala vida de Buenos Aires”, “lunfardo es el nombre con que, en la jerga delincuente, se designa al profesional del robo” y agregamos el aporte de Antonio Dellepiane en “El Idioma del delito”, que no deben confundirse las voces lunfardas, las creadas por los criminales para su uso propio, pero que a veces suelen popularizarse, con los argentinismos. Por ejemplo los vocablos “bolada”, suerte, novia, “bolarse”, avergonzarse, titeo, burla, “macana”, mentira disparate, profesado por ciertos letristas de tango o saineteros devotos de la taquilla.

El lenguaje porteño deriva hacia la jerigonza. En el tango “Garufa” de los compatriotas Fontaina, Soliño y Collazo, escuchamos: “Con un café con leche y una ensaimada vos te venís pa´l centro de gran bacán…..”. Nuestro poeta Fernán Silva Valdés tenía un gran conocimiento del lenguaje lunfardo e incluso había comenzado a escribir un vocabulario lunfa en Marcha allá por el 59´ que lamentablemente quedó inconcluso.

Este autor nos decía: “El riquísimo idioma castellano no se va a descomponer porque en ciertas ciudades del Plata, el hombre del pueblo o de la calle, mezcle en su parleo cotidiano unas cuantas palabras pintorescas creadas por él mismo, ya que eso de que el lunfardo es el lenguaje de los ladrones sólo puede poseer un pequeño porcentaje de verdad”. Eduardo Caétano

 
 

 

 
 

 

 
     
   
   
   
   
   
 
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