Miércoles, 15 Septiembre 2021 10:56

Cierran boca de droga en Barrio Sur

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A raíz de una investigación a cargo de la Brigada Departamental Antidrogas de Montevideo sobre una boca de venta de drogas ubicada en la calle Barrios Amorín, se logró establecer que un hombre que vivía en el Barrio Sur transportaba la droga en auto hacia el punto de venta. 

El pasado 1º de setiembre, efectivos que vigilaban el lugar ven llegar a un auto del que desciende un hombre e ingresa a una casa ubicada en José María Roo, saliendo a los pocos minutos y subiéndose al auto que lo esperaba frente a la vivienda.

Los policías siguen el vehículo hasta Isla de Flores y Santiago de Chile donde intentan interceptarlo. Un hombre que viajaba como acompañante baja del auto y huye del lugar, pero fue detenido en Barrios Amorín y Durazno.

Éste fue identificado como Kevin Antonio Lafuente Silveira de 22 años, poseedor de dos antecedentes penales. Antes de ser interceptado tiró hacia una boca de tormenta una bolsa con droga y un celular. En el lugar también fue detenido el conductor, de 47 años y poseedor de catorce antecedentes penales, ubicándose en el auto tres celulares y 2.145 pesos.

Luego se allanó una vivienda de la calle José María Roo donde se incautó una pistola Glock requerida por hurto a funcionario policial. El arma le fue extraída al policía luego de que quedara inconsciente al chocar su moto contra un auto.

También se decomisó una pistola Smith & Wesson, una pistola Bersa, un cargador de pistola calibre 26, dos bolsas con 566 gramos de pasta base, 95 municiones de distintos calibres, dos balanzas de precisión, cinco celulares, 84.153 pesos y 185 dólares. En el lugar se detuvo a su única moradora, una mujer de 21 años.

Los detenidos fueron puestos a disposición de la Fiscalía de Estupefacientes de 3º Turno que dispuso la libertad de la mujer y del hombre de 47 años.

En tanto, el Juez Penal de 35º Turno condenó a Kevin Antonio Lafuente Silveira como autor penalmente responsable de un delito de depósito de sustancias estupefacientes, especialmente agravado por utilizar el hogar para su comisión, en reiteración real, con un delito de tráfico interno de armas y municiones en concurso formal, con un delito de receptación de arma de fuego proveniente de la Policía, a la pena de cuatro años de cárcel.